¿Qué sucede cuando el adicto no ha sido capaz de afrontar las situaciones de riesgo y termina consumiendo la droga? Uno de los aspectos más significativos, aunque no el único, cuando el paciente drogodependiente consume es que "el aliciente de la gratificación inmediata se convierte en la figura dominante del campo perceptivo y la realidad de las consecuencias completas del acto pasa a un segundo término".

Con frecuencia, como refiere Marlatt, "el individuo anticipa los efectos positivos inmediatos de la actividad (consumir la sustancia), mientras ignora o no presta atención a las consecuencias negativas involucradas a más largo plazo. Estas expectativas de las consecuencias positivas son un determinante principal del abuso de sustancias". Prestar atención a los efectos reforzantes y a la vez no prestar atención a las consecuencias negativas, se convierte en uno de los factores explicativos más importantes del proceso de consumo y recaída en los adictos. Este tipo de atención, sería automática e inconsciente.

La experiencia relatada por los pacientes, tras una caída en el consumo o después de una recaída, confirma que durante el episodio de ganas compulsivas se produce una atención selectiva de carácter automático (no consciente) sobre los efectos "beneficiosos" que se derivan del consumo y una enajenación sobre los efectos "perniciosos", conduciendo así a una toma de decisión para el consumo.

Pero, ¿es posible una decisión distinta cuando sólo se dispone en la conciencia de los efectos reforzantes de la sustancia? O, lo que es lo mismo ¿es posible evitar una caída en el consumo o la recaída si la atención está "atrapada" por los efectos beneficiosos? Durante este proceso de focalización atencional selectiva automática que ocurre en la mente del adicto la capacidad atencional consciente quedaría bloqueada, "atrapada", por los pensamientos sobre los efectos reforzantes del consumo ("consume y estarás bien"), así como por todos aquellos pensamientos encaminados a justificar la conducta de consumir ("es la última vez", "nadie lo va a saber", "yo ya lo controlo", etc.). Estos datos apoyarían la hipótesis de que la focalización atencional selectiva automática (déficit de atención consciente), durante el episodio de deseo, actuaría como un potente factor de riesgo en el consumo, siendo pertinente la exploración y evaluación diagnóstica de este aspecto en los pacientes adictos.

En este sentido, se ha distinguido entre procesos cognitivos automáticos y no automáticos, para señalar que la conducta adictiva, como un producto del aprendizaje a largo plazo, se podrá iniciar y completar sin la presencia de intencionalidad y por lo tanto con escaso esfuerzo cognitivo. Dada la rapidez y autonomía de la puesta en marcha de los procesos cognitivos que operan en la misma, será difícil inhibirlos, siendo necesario un esfuerzo cognitivo relevante.

Mindfulness y Terapia Atencional

A lo largo de las últimas tres décadas ha surgido un creciente interés por las psicoterapias basadas en el mindfulness. Han sido varios los intentos de definir operacionalmente el concepto minfulness y, aunque no existe consenso sobre la traducción más apropiada al castellano, se han propuesto términos como "presencia atenta y reflexiva" o "atención y consciencia plena" para dicho término anglosajón. Nosotros pensamos que minfulness se traduciría más adecuadamente como atención consciente. El minfulness se define por prestar atención intencionadamente en el momento presente y sin prejuicios; es decir, tomando conciencia y prestando atención de un momento actual a otro. La adopción de una postura interior en la que los acontecimientos, siempre presentes, son observados sin valoración ni juicio, permitiría la objetivación de los mismos (sentimientos y pensamientos serían vivenciados como objetos emocionales o mentales). Las terapias basadas en el minfulness o atención consciente tienen entre sus objetivos la detección de dichos contenidos desde una actitud de aceptación (no valoración) de los mismos, tal y como son.

Desde esta perspectiva, cada vez más autores contemplan el minfulness o atención consciente como un complemento de otros abordajes terapéuticos para el tratamiento de los trastornos por abuso de sustancias, compatibles y asociadas o insertas en psicoterapias de más amplio espectro, en especial en aquellas de orientación cognitivo-conductual. Los procedimientos o técnicas minfulness están siendo incorporados a distintas psicoterapias denominadas de tercera generación.

Las terapias basadas en el minfulness o atención consciente han sido evaluadas ya en varios estudios con pacientes con diversos trastornos adictivos. .La intervención denominada prevención de recaídas basada en minfulness propone la práctica de una serie de técnicas encaminadas al desarrollo de la concienciación y aceptación de los pensamientos, sentimientos y sensaciones para hacer frente a las situaciones de alto riesgo de consumo. Por lo tanto, puede considerarse que el minfulness o atención consciente, en el ámbito de las psicoterapias, es un instrumento con potencial para ejercer un mejor control sobre aquellas conductas problema que queremos manejar.

Ello sería posible a través de la implementación de técnicas psicoterapéuticas que posibiliten la puesta en marcha del proceso focalización atencional selectiva-consciente (no automática).

Este grupo de técnicas bien podrían recibir el nombre de Terapia Atencional (TA), definida como el conjunto de estrategias psicoterapéuticas encaminadas a dotar al paciente de la capacidad de distanciamiento, en el episodio de impulsividad o deseo, de aquellos contenidos mentales y emocionales que van a sustentar la toma de decisión para el consumo.

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