Un programa terapéutico con meditación mindfulness es superior a largo plazo que los enfoques tradicionales para prevenir las recaídas con el alcohol y las drogas.

 

Un año después del tratamiento para las adicciones, había muchos menos pacientes, que habían participado del entrenamiento para prevenir las recaídas con mindfulness, que después de realizar la terapia preventiva sin meditación o de participar de un programa estandarizado de 12 pasos.

"La adicción es dura", dijo la autora principal, Sarah Bowen, del Centro para el Estudio de la Salud y las Conductas de Riesgo de la Universidad de Washington en Seattle. "Las tasas de recaída siguen siendo altas, aun tras década de trabajo de los mejores científicos. Necesitamos seguir buscando más opciones".

Con su equipo publica en JAMA Psychiatry que sólo un 11 por ciento de los estadounidenses que consumen drogas o alcohol se acerca a un consultorio cada año y que el 40-60 por ciento recae en el consumo.

Las terapias de prevención de las recaídas están diseñadas para ayudar a los pacientes a que no vuelvan a consumir después del alta de un tratamiento intensivo, como un programa de rehabilitación. Los enfoques tradicionales para reducir el riesgo de recaída con el alcohol o las drogas incluyen un programa de 12 pasos con una estructura grupal de soporte que refuerza la abstinencia.

Un estudio reciente demostró que la meditación mindfulness ayuda a controlar, por ejemplo, el deseo desmedido de comer chocolate al permitir que las personas tomen distancia mental de esa sensación.

El equipo de Bowen reunió a 286 personas que habían finalizado con éxito un tratamiento para las adicciones y, al azar, les invitó a participar en alguna de las tres terapias durante ocho semanas. Un grupo participó del programa de 12 pasos, otro intervino en un programa de prevención cognitivo conductual y el último participó de un programa que combinó la prevención de recaídas con técnicas de la meditación mindfulness. Todas las terapias fueron grupales.

Luego, el equipo siguió a los participantes durante 12 meses para saber cuántos volvían a consumir drogas o alcohol. A los tres meses, todos los grupos tenían la misma evolución. Pero a los seis meses, los dos grupos que habían participado de los programas preventivos evolucionaron mejor que el grupo que había intervenido en el programa de 12 pasos. Al año, los resultados con las técnicas del mindfulness superaron a los de los otros dos enfoques.

Un 9 por ciento de los participantes del grupo tratado con meditación mindfulness dijo que había vuelto a consumir drogas después de un año, comparado con el 14 por ciento del grupo tratado con el programa de 12 pasos y el 17 por ciento de los usuarios del programa de prevención tradicional.

El 8 por ciento de los participantes tratados con las técnicas de mindfulness respondió que había vuelto a abusar del alcohol al año, comparado con el 20 por ciento de los otros dos grupos.

"Sumar estas habilidades al programa de entrenamiento claramente dejó una marca, aun cuando no se pudiera reconocer de inmediato", dijo el doctor Elias Dakwar, especialista en entrenamiento mindfulness y adicciones de la División de Adicciones de la Facultad de Psiquiatría de la Universidad de Columbia en Nueva York.

"Los resultados sugieren que agregar estas habilidades del mindfulness a los programas de prevención de recaídas posee un efecto que se puede medir a los 12 meses".

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